100 TORTUGAS LIBERADAS EN TEQUENDAMA.

Seguimos trabajando para restaurar y conservar especies enmarcadas como Altos Valores de Conservación.

El pasado martes gracias al trabajo mancomunado realizado por el departamento de Sostenibilidad y los trabajadores de la finca Tequendama, de la mano con Corpamag, Área Metropolitana del Valle de Aburrà y la Policía Ambiental, se adelantó en la zona de conservación ubicada en la finca Tequendama, la liberación de 100 tortugas provenientes de Medellín decomisadas por tráfico de fauna silvestre en esta región.

Los ejemplares liberados pertenecen a la especie Chelonoidis Carbonaria comúnmente conocida como “Morrocoy o Morrocoya”, una especie del grupo de Testudines directamente terrestre, nativa de los bosques o sabanas, encontradas en países de Sur América (Panamá, Colombia, Venezuela, Guayana, Guayana Francesa, Brasil, Paraguay, Uruguay y el Norte de Argentina). Esta especie de hábito diurno, frecuentemente selecciona una amplia serie de hábitats de bosques húmedos o pastizales como resultados de la ganadería, tala y quema agrícola.

La importancia de crear consciencia en torno a la restauración y conservación de esta especie, radica en que a nivel global estas tortugas se encuentran ubicadas en estado crítico, debido a que son cazadas, consumidas, sacrificadas y traficadas. En Colombia se registra una fuerte actividad de domesticación para tenerlas como mascotas, sin tener idea que la domesticación es unas de las causas más fuertes para que este animal esté en  riesgo de extinción.

Actualmente Chelonoidis carbonaria es una especie bajo el Apéndice II, que se encuentra dentro del Convenio sobre el Tráfico Internacional de Especies en Peligro de Extinción (CITES). Además, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible emitió en el 2017 la Resolución 1912 de las especies silvestre del país, categorizando a la Morrocoya en estado Vulnerable.

En el Grupo Daabon, nos sentimos orgullosos de trabajar constantemente por la protección de esta y otras especies silvestres que habitan o visitan nuestros agro ecosistemas, y son parte de nuestros Altos Valores de Conservación (AVC).